En la actualidad uno de los problemas más comunes en nuestra
sociedad es el constante enfrentamiento entre nosotros mismos; entre pandillas,
el ejército y las fuerzas ilegales, o incluso entre civiles, personas comunes y
corrientes. Este es el perfecto ejemplo de nuestro orgullo e ignorancia, somos
seres agresivos a los cuales nos lastiman y lastimamos el doble, un círculo
vicioso que consume a nuestra sociedad y a nosotros mismo; es triste ver que
nos herimos entre nosotros por cosas tan mundanas y banales que simplemente nos
destruyen y nos controlan.
Ahora, la biblia nos da la solución para
este problema tan común en esta época, en la cita de Lucas 6: 27-34 nos dicen
claramente la solución: debemos amar a nuestros enemigos, devolverles el golpe
o el insulto no nos hará mejores personas, al contrario. Si alguien nos
insulta, debemos rezar por él, no debemos guardar resentimiento, es un peso
muerto en nuestro corazón, debemos perdonarlo, amarlo, no odiarlo, golpearlo e
insultarlo; es probable que si nos golpean en una mejilla no pondremos la otra,
lo que si deberíamos hacer es perdonarlo, no devolverle el golpe. Quizás no sea
algo sencillo de hacer, pero si es lo correcto, y la mejor opción.
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